Nuestro equipo periodístico llegó a la ciudad costera a las pocas horas de que el huracán abandonara el territorio. Las imágenes muestran la magnitud de los daños: casas con techos arrancados, árboles centenarios derribados, calles convertidas en ríos de lodo.
A pesar de la devastación, los testimonios hablan de solidaridad y de una comunidad que se niega a rendirse. Las autoridades han activado todos los mecanismos de emergencia.

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